"Mi cotidiano insomnio". Leonardo Favio.

 

Mi cotidiano insomnio se obstina en el misterio

de recordarme al otro aquel que fui.

Add a comment

 

I.- La resistencia y la Revolución Cubana

-¿Cómo fue tu niñez?, imaginamos que fuertemente marcada por la etapa de la resistencia…

-Así es, crecí en al seno de una familia peronista de las tantas que hicieron la resistencia. En la zona rural de San Isidro, donde vivíamos, no había escuelas y aunque no se pueda creer había quintas de producción de verduras y floricultores, tambos y paisanos de a caballo y todo se transportaba en carros. La nafta de la época era la alfalfa: cuando veíamos un auto salíamos todos los pibes a mirar como si fuese un plato volador. Mi viejo previendo futuros quilombos puso a mis hermanas en un colegio privado donde estaban toda la semana y salían los sábados. Cuando cumplí 6 años yo también fui a parar a ese internado. Después, debe haber sido durante el año 1961 o a principios de 1962, el gobierno de Posse -el intendente de San Isidro, padre del actual- puso una escuela rural y se obligó a los quinteros a abrir las calles entre las quintas y hacer loteos. En pocos años se perdió ese espacio semi-rural.

Add a comment

"Néstor Kirchner: no les tengo miedo. Un militante que respetó su pasado", una biografía del Flaco escrita por Gustavo Campana y publicada por la editorial Colihue.

No fue el primero que cargó con la obligación de mitigar el dolor y contener la angustia de los desterrados. Tampoco fue el último en encabezar uno de los tantos cíclicos regresos del pueblo a casa. Pero el destino le dio un mandato, justo cuando los contratos sociales habían sido dinamitados por la crueldad de las corporaciones. Una misión con resultado puesto, fracaso seguro. Trabajo que para sus pares era tan imposible, como suicida.

Add a comment

No solo transitamos un tiempo marcado por el uso de las redes sociales como mecanismo de comunicación y sociabilidad predominante sino que, condicionados por la pandemia y la necesidad de aislarnos físicamente como medida para evitar los contagios, hasta los más renuentes a relacionarnos vía WhatsApp, Twitter o Instagram y que a regañadientes incorporamos el mail como herramienta de intercambio de información, también hemos sucumbido ante la virtualidad. Consultamos entonces varias veces por día la pantalla de nuestros celulares, buscando mensajes de compañeros, amigos o familiares que nos hagan más llevadero el encierro. Así conocimos a Pascual Angel Reyes: por un intercambio en WhatsApp entre un grupo de vecinos que discuten propuestas para la Comuna 12 y la Ciudad. Intuimos que su historia debía ser compartida. ¿Por haber sido protagonista de un período histórico que se caracterizó por la incorporación masiva de la juventud a la política, luchando por imponer un proyecto de liberación nacional y generando la brutal reacción de la derecha oligárquica que implementó un genocidio para acallar a una generación entera y evitar la proyección de su ejemplo?, sí, por supuesto. ¿Porque pocos son los que han transitado parte de su experiencia militante junto a compañeros de la talla de Dardo Cabo, Alberto Camps o el “Palo” Pirles?, también, claro. Pero tan importante como éstas y otras razones de su pasado es su presente militante.

 

Add a comment