Por Eduardo Abalo

Luego de dos años ya no quedan dudas que estamos frente a una reactualización de la línea divisoria que atraviesa toda nuestra historia y que reinvierte los valores de la dicotomía formulada por Sarmiento entre civilización y barbarie. Una vez más el proyecto antinacional avanza sobre los derechos y conquistas de la mayor parte de la población. Los objetivos, beneficiarios y perjudicados se mantienen inalterables con el paso del tiempo, aunque el contexto y el clima de época los inducen a modificar algunos, solo algunos, mecanismos para llevar a cabo sus designios. De todas maneras el revanchismo, la represión y la persecución política están en el ADN de la derecha autóctona. En definitiva, aun permanece incólume la sentencia de que, en la Argentina, el liberalismo económico ha coexistido mucho mejor con el autoritarismo que con el liberalismo político.

Corría el mes de marzo 2015 y en los amplios salones del hotel Llao Llao en Bariloche se reunian los hijos de los principales empresarios de la Argentina para debatir y planificar el futuro –en el mismo lugar donde en éstos días fracasó la Asamblea Anual de la OMC (Organización Mundial del Comercio) porque no pueden ponerse de acuerdo como descargar su sobreproducción sobre los países subdesarrollados-. Estaban, entre otros:

Como a Zannini, como a D´Elia, desde ya como a Milagros, pero también como a De Vido y a Boudou: porque hoy están presos por haber formado parte de un gobierno nacional y popular……o por ser militantes populares……o porque de una u otra manera su compromiso con la militancia o con la gestión o con las decisiones estratégicas del kirchnerismo o la fidelidad a figuras de éste espacio político los transforma en “no carpeteables”……………….como yo, como tantos otros, como miles y miles….

Que me lleve preso el sinvergüenza de Bonadío, sería un honor….

¡Que me lleve preso el gobierno de Macri: un verdadero orgullo!

El 30 de octubre, cuando frente a gobernadores y representantes de gremios y del poder judicial, enunció sus proyectos de reforma impositiva, laboral y previsional, Mauricio Macri redondeo su discurso con la frase "Es ahora o nunca el momento para ceder cada uno un poco… para garantizar 20 años de crecimiento sostenido de la Argentina”.

Los medios y los fines

Desde hace casi dos años asistimos al incumplimiento sistemático de las grandes promesas republicanas con que nos taladraron durante años. Sin restarle valor a la manipulación mediática, y para no caer en la pereza analítica, habría que buscar explicaciones complementarias al apoyo evidente que recibe el gobierno por buena parte de la población, aun en sus intervenciones más cuestionables.