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Corría el mes de marzo 2015 y en los amplios salones del hotel Llao Llao en Bariloche se reunian los hijos de los principales empresarios de la Argentina para debatir y planificar el futuro –en el mismo lugar donde en éstos días fracasó la Asamblea Anual de la OMC (Organización Mundial del Comercio) porque no pueden ponerse de acuerdo como descargar su sobreproducción sobre los países subdesarrollados-. Estaban, entre otros:

Paralelamente, el 20 de marzo de 2015, sus padres participaban de una cena organizada en la Rural para recaudar fondos para la campaña del PRO y Mauricio Macri –el presidente de la Sociedad Rural iba a ser nombrado en el año 2017 ministro del área-.

Esa emblemática reunión de los hijos del poder económico y financiero del país es congruente con el hecho de que la administración del presidente Macri confiara áreas sensibles del Estado a CEO y altos ejecutivos de los sectores:

Lo anterior sin olvidar el nombramiento de Federico Sturzenegger, Lucas Llach y Horacio Tomás Liendo en el Banco Central, hijos y nietos de conspicuos funcionarios del liberalismo argentino o a Jorge Triaca -hijo de un burócrata sindical socio del Jockey Club- como Ministro de Trabajo.

Los lleva a reunirse y debatir sobre el futuro no otra cosa que analizar las medidas que pueden tomar para mejorar su posición independientemente de lo que vaya a pasar con el país y ponerse de acuerdo en determinados pilares que le son comunes.

Ya estaban sabiendo que el modelo de defensa del salario, del mercado interno y del consumo finalizaba, que el marco externo le era desfavorable a la Argentina por la caída del precio de los alimentos y de los commodities en general, porque Europa en su conjunto no crecía ni crece y Brasil se encontraba y encuentra en un proceso recesivo irreversible en el corto plazo y porque la economía de los EEUU no es complementaria con la nuestra y con Donald Trump lo iba hacer menos aún. Es en esas condiciones que se plantean como insertarse en el mundo y seguir gozando de altos ingresos sin importar que en pos de éste objetivo deban sacrificar a una parte de la población a vivir en la marginalidad frente al aumento del desempleo consecuencia inmediata de someter a la industria nacional a una competencia despareja con los países desarrollados y los del este asiático.

Ni bien asumieron el gobierno tomaron dos medias centrales: devaluaron y sacaron las retenciones (reduciendo la de la soja) y eliminaron condicionamientos para que ingresen capitales del exterior así como para que salgan capitales del país.

Pero todas esas medidas son sobre posibles ingresos, que dependen, por decirlo eufemísticamente, de la voluntad de traer capitales al país, contra una demanda concreta de las empresas que quieren transferir sus ganancias al exterior y amplios sectores que ven a la divisa norteamericana como único referente de ahorro.

En ese clima enrarecido entre los empresarios locales con su invertebrada costumbre de no correr riesgos de ningún tipo y colocar sus activos financieros en el exterior, o desarrollar más sus plantas en la filiales de México o crear nuevas filiales en los EEUU como hace el grupo Techint, solo puede ser contenido con el clásico de elevar la tasa de interés local por encima de futuros ajustes del tipo de cambio para que acepten quedarse en pesos.

El “carry trade” que consiste en tasas de interés mayores que el ajuste cambiario esperado para que se transformen o queden en pesos, colocación de títulos de deuda para absorber el mayor dinero creado por el ingreso de capitales y para financiar el déficit fiscal y el de la cuenta corriente de la balanza de pagos (fruto del atraso cambiario que se genera por el aumento de la oferta de divisas en el presente por las altas tasas de interés) impacta en los precios y estos sobre el poder adquisitivo del salario, donde inevitablemente la mayor ganancia, conversión en dólares y fuga, se financia con la caída de las remuneraciones (que pretenden que crezca menos que el ajuste cambiario).

 

CONSPICUOS INUTILES

Los hijos no pueden ser muy diferentes a sus padres, que constituyen la lamentable burguesía que tenemos, rentística, parasitaria y subordinada al capital financiero internacional, que solo sabe obtener ganancias financieras y fugar capitales, pero no tienen la menor idea de cómo producir e invertir para generar más bienes y servicios. Es más, en su concepción solo pueden hacerlo si los salarios y las condiciones de trabajo son menores que los de China y, aún así, a una economía de escala reducida y por corto tiempo.

 

Estos inútiles en el gobierno hicieron todo mal y ahora se encuentra que han creado un monstruo como son las LEBAC (Letras del BCRA) que superan el Billón de Pesos, hay más LEBAC que Billetes y Monedas en circulación, dado que al 12 de diciembre de 2017 el total de las LEBAC ascendía a $ 1.177.742 millones, y la Base Monetaria (Cantidad de billetes y monedas emitidos por el BCRA) era de $ 954.030 millones. Las LEBAC llegaron a pagar tasas del 38% anual, actualmente para el plazo de 35 días pagan una tasa del 26,5% anual, pero el valor del dólar - tipo vendedor- en un año (13 diciembre 2016 que valía $ 16,04 al 12 de diciembre de 2017 a $ 17,60) creció solo en un 9,72%.

Las LEBAC en el corriente año 2017 pagan intereses en pesos pero convertidos a dólares oficial, que superan los U$s 16.000 millones.

Lo peor es que no saben y no pueden desactivarlo, entonces tratan desesperadamente de generar negocios a los empresarios para contrarrestar el problema que ellos generaron y para eso obligan a las provincias que le reduzcan los impuestos a los Ingresos Brutos y a los Sellos, aumentando de esa manera los márgenes de ganancia de los empresarios. La Nación compensa a las provincias por más de $ 100.000 millones (elimina el art 104 de la Ley de Impuestos a las Ganancias que decía que el 20% de la recaudación iba al Sistema Previsional) y pretenden cambiar el coeficiente de actualización de las jubilaciones y pensiones por un índice muy menor al vigente, para que los trabajadores pasivos, después de haber aportado durante 30 años o más, reciban un haber con menor poder adquisitivo que permita “ahorrar” esos $ 100.000 millones por año.

En un rapto de dignidad de muchos Diputados, después de la cobarde y sumisa actitud de gobernadores y senadores que habían aceptado reducir los haberes previsionales en términos reales y ante la movilización de la población, hizo que no se tratara el proyecto el jueves 14.

Esta derrota, transitoria, resquebraja el frente a estos hijos de una burguesía rapiñera y rentística y demuestra que no son tan fuertes, porque son ricos pero no pueden generar riqueza en el país y no pueden garantizar remuneraciones dignas al trabajo presente y futuro.

 

En el fondo son unos pobre pibes (hijos de ricos), sin ideas. Por ejemplo el plan de Frondizi estaban mejor armado, ellos lo único que conocen es hacer buena letra para el mercado financiero y rapiñar con eso.

 

Hambrear a los viejos que trabajaron toda su vida, mientras ellos vivían y viven de rentas que sus papis le habían sustraído a nuestro pueblo

 

Es un inicio, el punto de apoyo que debe abrir los ojos de la población, de todos los que leen y ven los grandes medios y aceptan sus mentiras como verdades reveladas. Cuantos jubilados, pensionados y trabajadores de todo tipo, votaron a Macri y no bien pudo envío una serie de proyectos de reforma laboral, previsional y tributaria que solo busca asegurar la ganancia de los ricos a costa de nuestra pobreza y exclusión.

 

Ojo, si la CGT realmente llama a un paro general el lunes desde las 12 horas y la población va al Congreso para explicarle a esos gobernadores que presionados por Macri a su vez, exigen obediencia debida a los diputados de su provincia y la sesión no se hace, se le cae esta reforma y no tiene plan B. Quedan sujeto a que los capitales sigan ganando con el “carry trade” pero todos saben que no hay forma de pagarlo. En algún momento el castillo de naipes se cae.

 

Ineptos como De la Rua de quién tienen varios funcionarios, quedan enfrentados a la realidad. La burguesía local y extranjera que opera en el país no tiene una figura política que lo reemplace al “pibe”, nunca confió demasiado en él, tampoco el padre, pero si el pueblo está en la calle confirmando que todo fue globitos de colores y la revolución de la alegría gracias a la anestesia del alto endeudamiento, se acabó el gobierno de Cambiemos. No tienen un hombre fuerte en la Pcia. de Buenos Aires, sino una fiel seguidora del hijo de Macri.

 

Van a tener que barajar y dar de nuevo y eso significa que los tiempos se acortan vertiginosamente. Podrán reprimir, pero eso generará más violencia y acelera el proceso.

 

 

Lo sucedido con las reformas planteadas por Macri debe servir para separar las aguas y no permitir que sigan adelante con negocios financieros y rentísticos para ellos y hambre y marginalidad para el pueblo.