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Por Irene Bompas

Ojalá pudiéramos dejar de mencionar los dichos del presidente respecto de que “los argentinos llegamos de los barcos”. Pero omitirlos no sería más que convalidarlos y mencionándolos, simplemente, queremos contribuir a las múltiples y diversas reflexiones y debates que los mismos han ocasionado.

Cuando nos interrogamos acerca de la especificidad del racismo en América, constatamos que en Argentina a pesar de manifestarse con particularidades y de acuerdo a sus propias características históricas, existe un punto común de partida y que ese punto inexorablemente nos traslada a la época de la conquista, a la historia de colonialismo, esclavitud y desigualdad. Entonces, es imprescindible destacar aquí que tales hechos no se borran, ni el horror ni la violencia que los originaron.

En este sentido, podemos afirmar que la Nación Argentina se organizó sobre un genocidio y a su vez, sobre la invisibilización de los pueblos indígenas, nación sostenida en el anhelo de la argentinidad blanca y excluyente. Es decir, ocupando territorios indígenas y explotando sus recursos.

Brevemente, la Argentina se constituyó mediante diversos procesos que confluyeron en la conformación del Estado-Nación. Éste intervino desplegando políticas de homogeneización cultural mediante políticas migratorias, de educación laica, gratuita y obligatoria hacia finales del siglo XIX (penetración material y simbólica). Pero también mediante la ocupación del espacio y la política de extender la frontera sur, penetrando en los territorios indígenas con el objetivo de aniquilarlos de forma sistemática con las fuerzas armadas. El genocidio, conocido y resignificado como Campaña del Desierto (1880), construye un relato de observancia del “desierto” como dispositivo de creación simbólica de un espacio geográfico vacío, extensión de tierras sin colonizar, que tuvo como mandato la conquista de los territorios indígenas.

En otras palabras, el mencionado proceso sociohistórico ha incidido en la conformación territorial nacional en términos del avance y dominio sobre territorios en posesión de pueblos indígenas como forma de solucionar diferendos limítrofes y de configurar una identidad colectiva nacional excluyendo a los pueblos indígenas. Procesos complejos y no exentos de tensiones y conflictividad, que obraron en el sentido de la apropiación por parte del Estado de territorios considerados deshabitados y, por ende, invisibilizando a los pueblos indígenas.

En sentido contrario, queremos posicionarnos desde el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas como parte de las raíces que conforman nuestra identidad, diversa y multicultural. Por eso destacamos hoy -en el presente- su existencia; y tratando de desandar el camino que ubica lo indígena como un hecho del pasado; de más de 40 naciones indígenas y preexistentes al modelo de Estado que se expresa mediante el sentido común en la frase “venimos de los barcos”. Construcción de una identidad que es negación de un genocidio y disimula la construcción de un Estado racista, discriminador, excluyente, patriarcal e injusto.

Finalmente, nos planteamos algunas preguntas: ¿por qué lo dijo? ¿la improvisación le jugó una mala pasada?, ¿fue preso del sentido común racista y discriminador?

Y terminamos con la siguiente reflexión de la Confederación Mapuche del Neuquén: “¿o es que lo “nacional y popular” no permite ver la historia previa al 25 de mayo de 1810?”[i].

 



[i] ElDiarioAR. Santiago Rey. Bariloche —11 de junio de 2021 16:14h. Disponible en https://www.eldiarioar.com/politica/lideres-mapuches-fernandez-sostiene-anhelo-argentinidad-blanca_1_8029958.html