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Por Eduardo de la Serna, publicado en el diario Página 12 el 2 de setiembre

Me dicen que “hay que” votar a Alberto porque es el único garante para que “se vayan” estos. Mirando los resultados de las PASO no cabe duda que es cierto; no hubo polarización como quería el gobierno que hubiera, pero sí bastante concentración entre dos candidatos. Tengo claro, ¡clarísimo!, que quiero que se vayan. Festejaré cuando se vayan. Pero me parece insuficiente votar a “A” para que se vaya “M”. En ese sentido no sería garantía de nada. Salvo que “M” no es “A”, pero no me basta.

Me dicen que “hay que” votar a Alberto porque “lo manda la 'Jefa'...” Es evidente que Cristina decidió correrse a un segundo puesto (no borrarse, no desaparecer, no invisibilizarse, como propagandiza Macri) en aras a buscar la unidad. Y la unidad es más que una “orden de la jefa”, es un bien en sí mismo siempre y cuando el proyecto lo sea. Tenga yo la opinión que tenga de Cristina, no me suelo guiar por “verticalismo” más allá de que entienda que hay criterios, tácticas y estrategias, conveniencias y tiempos políticos. Pero que “lo diga Cristina” me resulta valioso, me parece algo digno de tener en cuenta, pero no me resulta motivo suficiente.

Me dicen que “hay que” votar a Alberto porque fue “soldado de Néstor”, cosa que no discuto. Pero tengo claro que no estamos en los tiempos de Néstor, que él ya no está, y que en este ínterin “pasaron cosas”. Gente valiosa o amiga de ayer no necesariamente lo sea hoy... o mañana (estamos llenos en nuestros tiempos de personas que ayer estuvieron donde no están hoy y donde no estarán mañana, sandwichitos mediante).

Y debo decir que no voté ni votaré a Alberto por ninguno de estos ni otros motivos semejantes. Voté y votaré a Alberto porque creo que hay, fundamentalmente, dos proyectos: el del individualismo del sálvese quien pueda, de la falsa meritocracia emprendedora y el de la “comunidad organizada”. Creo que el macrismo aplicó eficazmente un modelo donde nadie hace nada por nadie, ¡ni siquiera el Estado! y creo que --con sus más y sus menos, con distintos instrumentos según los instrumentistas--, el peronismo pone en funcionamiento un estado de solidaridad, una comunidad. Me dirán que “fulano” o que “mengana” esto o aquello, y diré claramente: ¡me importa muy, pero muy poco! Si hay injusticia, corrupción, robo, espero que haya un poder judicial independiente que tome las riendas de la situación y “haga justicia” (es decir, algo en las antípodas de los actuales habitantes de Comodoro Pro a los que les deseo una pronta y eficaz jubilación), pero tengo claro que una cosa es uno, dos o mil corruptos y otra muy distinta es un sistema que es corrupto en su ADN, como es el neoliberalismo. 

Es porque quiero otro país, otro proyecto, que voto otra dirección. Es porque miro a lxs pobres y lxs niños, lxs jubilados y lxs desocupadxs, lxs enfermxs y lxs docentes, lxs que viven al borde de los arroyos o en las “cómodas calles” de Larreta, lxs que tienen frío o se mojan con la lluvia, los y las que se inundan porque Martiniano no sabe hacer ni una empanada de verdad. Mirando a todas y todos ellxs y mirándolxs como hermanxs es que voté y voto con esperanza. Por eso sí voto. Después sí, espero celebrar y cantar que se van y brindar por un mañana que incluya a todas y todos en la fiesta de la vida.

Eduardo de la Serna es coordinador del Grupo de Curas en Opción por los Pobres.