Mientras intenta que sus equipos ataquen todo el tiempo, Marcelo Bielsa tiene otra obsesión en la vida: acercarse a las clases bajas, regalarles autos y plata a los que no tienen, compartir su tiempo con personas que no son como él. Un peón de campo, un chico de 14 años, un verdulero, un anciano. Perfil de un hombre que ha puesto a prueba una teoría. ¿Es verdad que la perfección y la entrega nos llevan a la felicidad?

Historia publicada en la Revista Don Julio #5 | Texto: Ignacio Fusco | ILUSTRACIONES: Fernando Polito

Mientras intenta que sus equipos ataquen todo el tiempo, Marcelo Bielsa tiene otra obsesión en la vida: acercarse a las clases bajas, regalarles autos y plata a los que no tienen, compartir su tiempo con personas que no son como él. Un peón de campo, un chico de 14 años, un verdulero, un anciano. Perfil de un hombre que ha puesto a prueba una teoría. ¿Es verdad que la perfección y la entrega nos llevan a la felicidad?

Historia publicada en la Revista Don Julio #5 | Texto: Ignacio Fusco | ILUSTRACIONES: Fernando Polito

Fana de Rosario Central, en sus charlas y presentaciones siempre se colaba el fútbol. Decía que su verdadero amor era la pelota.

 

Por Juan José Panno, para Página 12